Los bomberos y servicios de emergencia en el norte de California no han logrado controlar un devastador incendio avivado este domingo por los ráfagas de viento de más 144 kilómetros por hora, y que obligó a la evacuación de más de 180.000 personas y ciudades enteras.
El incendio Kincade en el área vinícola de Sonoma ya ha quemado más de 30.000 acres de terreno (12.140 hectáreas) y destruido 79 estructura.
Este domingo las autoridades luchan para que las columnas de fuego no arrasen con cerca de 32.000 viviendas y estructuras que están en peligro.
La prioridad se concentra en salvar las ciudades de Healdsburg y Windsor en el condado de Sonoma, hacia donde las llamas se dirigen. La orden de las autoridades a las autoridades fue “váyase ahora”.
Varios hospitales de la zona han sido evacuados. Al menos 200 pacientes, entre los que se encuentra 20 en estado crítico fueron enviados a hospitales del área de la Bahía de San Francisco.
La labor de los bomberos ha sido cuesta arriba ya que los fuertes vientos no han cesado en la región desde hace varios días.
Esta mañana el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) registró una ráfaga de 149 kilómetros por hora en ese sector.
Los esfuerzos de evacuación se han visto obstaculizados por la falta de energía, en la región más de un millón de clientes se mantienen sin energía.
La compañía eléctrica Pacific Gas & Electric (PG&E), decidió cortar el servicio a casi dos millones de sus clientes en el norte de California por el temor de que los cables derrumbados o fallas en el equipo eléctrico causaran más focos de fuego.
Las primeras investigaciones revelaron que el incendio Kincade se originó muy cerca de un equipo eléctrico de PG&E.